Y se
quedó a gusto, pues el pregón heterodoxo de Gañán, me permito el lujo de tutearlo,
lo fue desde la cruz de guía hasta el preste, si es seria o hasta el del
carrito con los cirios desertores o partios y la escalera si no lo es. Eso es
así.
Siete días tuvo el pregonero, manda cíngulos, para
sacar de su sesera, su corazón y sus tripas o dicho en cofrade, capirote,
escudo y esparto, un pregón a la altura de la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica,
Invicta y Mariana, y vaya si lo consiguió. No ni na.
Comenzó
por poner las bases de su pregón nada más pisar el escalón del cancel con Saeta
N1 del silencio, clásico, rancio y ortodoxamente heterodoxo pues esta
difícilmente es silbada a su paso por ningún pesao. Si ha sido alguna vez
tarareada a dos voces por el pregonero y el que les habla para los gitanos-Jipis y demás parroquianos de El Chiringuito en la calle Rafa González Serna antigua
Huelva, toda una premonición. Tomen ustedes buena nota.
Seguidamente
nada de levantá a pulso aliviao, !al cielo! Muy al estilo Gañán, sin
titubeos. Con todo el carácter, guasa, retranca, elegancia y valentía que tiene
este Sevillano, sacó la artillería que tiene consanguínea de la fábrica Santa
Bárbara y con el tono del Rodríguez buzón del 56, modelo en el que todo
pregonero debería fijarse y parafraseando al Burgos del 2008 en su !Estáis
puestos! soltó una letanía que retumbaba
en el Teatro Quintero como los martillazos de un herrero forjando la imagen de
una bulla de domingo de ramos soleado esperando la banda del sol. Ahí queda
eso.
Y
ahí en esa bulla estábamos todos con
todo lo que se mira pero se no ve, y que está ahí pero nadie hasta ahora había exaltado
con tanta exactitud, guasa y brillantez, levantando la ovación unánime de la
platea y de los que no tuvimos la suerte de asistir pero lo vimos por los
camaroneros sociales y también nos sentimos identificados con lo que estaba
diciendo. Hombre por favor.
El
pregón se desarrolló con la naturalidad del que habla de algo que conoce y ama
profundamente reflejado en la obra musical de Gañán. Ver a que se dedica en
cuerpo y alma es un reflejo gráfico, nunca mejor dicho, de su PASSYON por
Sevilla, la música, la Semana Santa y por un mundo mejor
Después
casi cae en la trampa de los pregoneros actuales que en vez de hacer un <<Discurso
elogioso en que se anuncia al publico la celebración de una festividad y se le
incita a participar en ella>> R.A.E. dixit cuentan su vida, creyendo que
alguien interesa más que Sevilla y su semana grande, los egos mediocres de hoy
en día, pero no lo hizo y se lo agradecemos. Otra vez fue ortodoxamente
ortodoxo y solo un momento hizo una salida extraordinaria, y con razón, para
denunciar la historia interna del abrazo del armao con julio vera en uno de sus
vídeos musicales que tanto le trajo, en silencio, por la calle de la amargura
después de conseguir un abrazo fraternal que llevábamos siglos esperando. Y al
séptimo descansó.
A cambio contó la mía en Brasil desde aquí se lo perdono y
doy fe de que lo que dijo es cierto. Dime con quién andas…
Y cuando ya estaba descansando se saco por sorpresa el
último pabilo que le quedaba en la canasta y antes de entrar en el templo de
los pregoneros encendió un cirio más para entrar con todo el tramo encendió,
como mandan los cánones, y llegó El momento sublime y ortodoxamente heterodoxo,
el poema a La Canina ese pidiendo su
coronación canónica. Esa cuyo paso es una imagen que ilustra fielmente el pregón
pues es tan ortodoxamente heterodoxa que lleva el llamador debajo del faldón,
en la zambrana y cuya guadaña, auténtica no de atrezo, fue regalada a escote
por los componentes de la capilla musical de los Delgado, Senra y Fontanilla
que la acompañaba los sábados santos. Sevillanía.
Se despidió, como no podía ser de otra forma con su versión
del Rezaré de Silvio junto a la banda de la Centuria y ahí queó este pregón
para la historia. Venga a ustedes.
Alejandro Delgado.
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